El Puente de Domingo Flórez (León) - ¡Vaya Frontera!.
Frontera suena a algo lejano, aunque eso debe de depender de si uno vive cerca o no de esa frontera. El pueblo leonés de El Puente de Domingo Flórez está en el límite provincial con Orense y cerca de la frontera portuguesa, por eso digo yo que les habrá dado por poner a su concentración -La Frontera- ese nombre, pero hasta el fin del mundo valdría la pena ir si uno se encuentra en el calendario veraniego con una "concentra" como esta.

Lo primero, vengas de donde vengas hasta El Puente, es que tendrás que hacer carreteras moto, pero moto, que ya es una buena forma de perderse por ahí un fin de semana cualquiera; segundo, si ese fin de semana es de cuatro días, ya estamos hablando de cosas serias. Y tercero, si en esos cuatro días hay un programa como el confecciona el MC La Frontera, no sorprende que con sólo cuatro ediciones se haya hecho con un prestigio más que notable entre los ruteros del noroeste peninsular, lo que incluye también una buena asistencia de portugueses.

Pero El Puente de Domingo Flórez es el pueblo y lo que lo rodea, y los de La Frontera le sacan partido a tener cerca Las Médulas (minas romanas de oro) para montarse un par de rutas a este paraje único, visita al Aula Arqueológica incluida, o al Museo de la Pizarra de San Pedro de Trones (estamos en plena zona pizarrera galaico-leonesa), o al museo de La Radio de Ponferrada y ya de paso al castillo Templario de la capital del Bierzo, o al Palacio de Canedo, territorio del famoso Prada a Tope.

Para, para. Pero habrá tiempo para el descanso, en algún momento se dejara "la bike" quieta, ¿no?
Ni tanto, y es que cuatro días dan mucho de sí, tanto como para comerse un cerdo a la brasa, ver a A.C. Farias hacer un par de exhibiciones, disfrutar de las actuaciones de una orquesta, un grupo de gaiteros o de un conjunto como Dirección Norte, y ya metidos en tinglados, hacerse partícipe de una fiesta de la espuma y el desmadre que viene a continuación, sin olvidarnos de una antorchada en homenaje al "motero ausente", como veis, todo muy tradicional pero a lo grande, y por si hay desparrame, unos en una acampada y otros en otra, "la silenciosa", que a ciertas horas de la noche a todos les gusta que les dejen tranquilos.

En fin, como veis, mirad por donde, unos mil ruteros se montaron unas minivacaciones de lo más entretenidas, motoristas, culturales y gastronómicas. en La Frontera, que depende de dónde se viva y cómo te atiendan, no está tan lejos.

 
 


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