30ª Volta a Mallorca, una isla con ruedas.
La Volta a Mallorca es el acontecimiento motociclista del año en la gran isla balear. Cinco mil motos se ponen en marcha a la hora convenida para hacer una de las rutas mototurísticas más atractiva que cabe imaginar a lo largo de 320 km. ¿Eres peninsular? Te invitamos a seguir el recorrido. ¿Eres insular? Te seguimos.

Antes de empezar La Volta, un momento, un "control de paso" que diría un rutero, y es que hay que desenmascarar

al que monta todo este pollo, que no es otro que ½ Milla Club Sport, la gente que pone la isla sobre ruedas un fin de semana de abril. Puede que allá por los setenta, cuando empezó a cobrar vida La Volta, esto fuese un paseo de amiguetes y un centenar de enganchaos, pero hoy, cuando una de las pruebas turísticas españolas por excelencia cumple su treinta aniversario, es un acontecimiento que no deja indiferente a ningún habitante de la isla, y es que no hay pueblo que no vea o sienta de cerca el espectáculo que representa ver a cinco mil motos rodando por sus pueblos, sus carreteras, porque bien se puede decir que el trazado marcado por la organización "lee" el perímetro mallorquín en casi su totalidad.

La Volta en sí se compone de dos acontecimientos, la prueba puntuable para el Campeonato de España de Turismo y La Volta. Para los primeros y los que llegan de fuera (aunque no sean habituales del Campeonato) está reservado el sábado en exclusiva, con visita al Castillo de Bellver y recepción por parte de las autoridades, entrada al circuito RennArena/Illes Balears, al que se dieron unas vueltecitas en grupo, y cena en el Western Park Show con espectáculo motero y entrega de trofeos a los ruteros que siguen con asiduidad el Campeonato de España de Mototurismo, de los que un centenar se acercó a esta prueba.
Pero la noche motorista balear se hacía notar con más intensidad en la capital, no en vano desde los puertos de Valencia, Barcelona o Denia, habían ido llegando en los dos días anteriores infinidad de ruteros españoles y extranjeros que no querían dejar que los isleños se lo montasen ellos solitos. Hasta de Austria llego un tráiler con no menos de 50 Harley, para La Vuelta y... "ya que estoy aquí, para aprovechar el tiempo". No era Jerez (ni falta que hace, dijo alguno), pero el ambiente motorista se respiraba por toda la zona de marcha de Palma y localidades limítrofes, aunque la prematura hora de salida -es un decir-  junto a El Corte Inglés, se encargó de que para muchos sonase pronto el "toque de retirada", todo fuese por disfrutar sin agobios la ruta del domingo.
Agobios, agobios sí que los hubo a esa primera hora de la mañana, y como muestra, baste decir que más de media hora transcurrió desde que salieron los primeros hasta que lo hicieron los últimos, secundados éstos por una serie de "coches escobas" puestos en escena por El Corte Inglés y talleres motociclistas de la isla.

fA tu aire
Sí, porque en La Volta a Mallorca no se sigue un guión a rajatabla. Aquí cada uno se lo monta a su aire, y si hay que parar en ese chiringuito de aquella cala para echar un cigarrito y tomarse un "veme", pues se para y luego, Dios dirá. Eso sí, si se quiere tener opción a diploma hay que "picar" en los cinco controles de paso establecidos, el primero de ellos situado en la bella localidad de Valldemossa, de parada obligatoria aunque no "picases". El recorrido continuaba con el mar a la izquierda y la Sierra de la Tramuntana a la derecha, "usease", curvas y curvas y más curvas.
Segundo Control de Paso en Gorg Blau, con el Puig Major al fondo y los laterales de las carreteras como si se tratase de una evacuación. Motos aparcadas por aquí, motos por allá, mientras el propietario se daba algún que otro homenaje o fotografiaba el entorno. Luego vendrían el Monasterio del Lluc, Pollença y Alcudia. Vaya panorama que había quedado atrás. No hay duda de que para muchos había valido la pena alquilar una moto para hacer la ruta -no quedó ni una libre en toda la isla-, sobre todo, si era la primera vez que hacían el recorrido -mucho extranjero- en moto.
En la plaza de Toros de Alcudia, nuevo Control de Paso reagrupamiento general, y es que una gran paella esperaba a todos, los que llegaron primero y los que lo hicieron dos horas más tarde. ¿Dónde dijiste que dejaste el reloj?


fYa era media tarde cuando los que se habían empeñado en hacer el recorrido completo pusieron rumbo a Son Servera, donde esperaba -no podía ser de otra forma- una chocolatada con ensaimada. Al circuito RennArena-Illes Balears fueron llegando hacia las siete de la tarde los que se habían hecho La Volta y también algunos de los que atajaron, porque todavía quedaba por ver el espectáculo que iba a brindar Ronaldo Freestyle.

Ahora que recuerdo, ¿no cantaban allá por los sesenta que iban a hacer un Puente a Mallorca?  Menos mal que lo han dejado en el olvido, porque para un acontecimiento como este, media España peninsular pediría "día libre".
 
 


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