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Stelvio y Madonnina.
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Viajar, lo que se dice viajar, se puede hacer hasta en una "cientoveinticinco", pero cuando uno se mete en berenjenales de este estilo, para qué esconderlo, uno se busca como compañera de fatigas una moto-moto, así que puse mis ojos en una grandota KTM 990 Adventure S, evitando, eso sí, "sacarla de paseo" como Dios la trajo al mundo. Por eso, la equipé con su juego de maletas originales y un top-case que me permitiese una elevada capacidad de carga y afrontar cualquier tipo de ruta sin problemas.
Como el viaje ya era de por sí largo y la península italiana muy extensa -y las vacaciones muy cortas, como siempre-, decidí limitar "mi escapada" a dos regiones, Lombardia y Piamonte, que por sus atractivos paisajísticos, gastronomía y eventos moteros colmarían las expectativas de cualquier viajero.
Hace calor en toda España y Madrid no es una excepción, y aunque pensé en salir con "la fresca", al final "me pilló el toro" y el reloj ya marcaba 38 grados cuando me puse en marcha. Eso sí, me apunté al servicio de recuperación y antes de que anocheciese ya estaba en Montpellier, en "la France", en uno de los muchos hoteles que hay en las áreas de servicio.
Esta zona del Mediodía francés tiene muchos lugares de gran interés que visitar, como la región de La Camargue, en la que pueden ver, si costeas, caballos y toros bravos pastando en las marismas, y es que arriba de los Pirineos también hay plazas de renombre como Nimes o Arlés, ubicadas ambas en majestuosos y espectaculares anfiteatros romanos.
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Como de lo que se trataba era de llegar pronto a mis dos citas previstas, cruzo sin muchos miramientos La Provenza, aunque sí me dejo caer por algunas de las ciudades de la Costa Azul: Niza, Mónaco, Cannes, que distan muy poco entre sí, y además es una delicia dejar la autopista y rutear por la carretera que bordea la costa. Inmejorables vistas del Mediterráneo me acompañarán ya hasta Génova, donde comienzan las cadenas montañosas del norte de Italia, con los Alpes de Liguria como paso previo de lo que me encontraré más adelante.
¿Os había dicho que iba a La Madonnina? Claro, pero no a una de las "Madonnina " nacionales, sino "a la madre de todas ellas", la de Alessandria, donde me planto en un pis-pas por la autopista A26, donde me esperaban mis amigos italianos del Motoclub Madonnina dei Centauri, alargando la velada como sólo se puede hacer... en vacaciones. Y eso que al día siguiente teníamos que partir, rumbo norte, hacia el famoso por sus retorcidas carreteras Passo dello Stelvio, donde ese mismo fin de semana se celebraba la mítica concentración del mismo nombre. Me acompañan Grazia, Whilly, Roberto, Helena, Gian Cárlo, Domenico y Paolo.
El premio, subiendo
Llegar hasta el Stelvio es una de esas rutas que apetece hacerla muy despacio, disfrutando de todo lo que te rodea, de todo lo que cruzas, bordeando el lago de Como camino de las impresionantes cumbres de los Alpes.
A pocos kilómetros del lago se encuentra Sondalo, la localidad donde se celebra la concentración. Aquí te inscribes, pero para que la medalla conmemorativa luzca en tu pechera, deberás subir al Stelvio, donde acreditándote te la darán. Esto es una imposición, pero ¿quién se privaría de hacerlo aunque no fuese así? La verdad es que hay que subir un puerto de 2.758 m de altitud, y aunque estamos en pleno verano, nieves perpetuas ambientan, y de qué forma, los alrededores. Los famosos "tornatti" zigzaguean por la falda de la montaña hasta la cima, ofreciéndonos uno de esos "momentos moto" que ponen la piel de gallina y te hacen sentirte orgulloso de ser motero.
Una vez arriba, y tras las fotos de rigor, Paolo y yo decidimos que no habíamos subido lo suficiente, así que ¡tira p'alante!, hasta el glaciar por pistas. ¡Qué vistas! Si hasta aquí la KTM me había dado satisfacciones de todo tipo, es en estos momentos donde saca a relucir sus mejores armas, con unas suspensiones de largo recorrido que se comen todo y un motor lleno de par que te permite afrontar las trialeras con total seguridad al más puro estilo Marc Coma. Bueno, casi. Estamos en su ambiente natural.
De regreso a Sondalo, fiesta motera por todo lo alto. Imagina que juntas a lo más zumbao de Jerez, Pingüinos, Faro, o cualquier otra que se te ocurra, y ni te aproximarás a lo que se ve por aquí. El ambiente es espectacular, con multitud de conciertos, motos y más motos de todos los tipos conocidos, gente de toda Italia y vecinos de la otra ladera alpina. En total, 10.860 inscritos. Y todo esto, en un pequeño pueblo de las montañas. No vi a Heidi ni a Pedro, pero me dijeron que andaban por allí.
El domingo por la mañana, la zona de acampada es un hervidero de gente desmontando tiendas y acomodando el equipaje en sus monturas para partir. También la hora del reparto de premios. Me llevo el trofeo al piloto más lejano, con 1.800 km. Un honor.
Lago de Como
Contaba que plantearse en vacaciones una o varias concentraciones es una buena fórmula para hacer turismo, y a esto me apunté tras Stelvio y antes de recalar en "La Madonnina". No tuve que buscar mucho. A orillas del lago de Como elegí Lecco como base de operaciones para moverme por los alrededores del lago. Un acierto, por lo que ofrece la zona y porque otros muchos "descendientes" del Stelvio tuvieron la misma idea que yo. O sea que, vacaciones moteras cien por cien.
El primer destino de excursiones es Mandello di Lario, visitando ese "templo de la motocicleta" que es la fábrica Moto Guzzi y su museo, que recoge mecánicas de casi un siglo, muchas de ellas construidas de forma casi artesanal. Te sorprenderías de ver que muchas de las soluciones técnicas que creemos modernas y japonesas, se inventaron en esta pequeña fábrica en los años treinta y cuarenta. Muy posiblemente, uno de los mejores museos del mundo.
Siguiendo la carretera que bordea al lago, iremos encontrando pequeñas poblaciones como Menaggio, Varenna, Lierna, Cernobbio,
Bellagio y Como que, junto con Lecco son las más grandes de la zona, pero es en las más pequeñas donde se pueden encontrar los rincones de mayor encanto, especialmente en Bellagio. Aquí observarás que cuando se construye algo tan bello, es porque se hizo pensando en generaciones posteriores. Y es que toda Italia es como un maravilloso teatro que ha sido decorado por genios que sólo podían haber nacido en esta tierra, como Miguel Ángel, Da Vinci o Rafael.
Vuelta a la carretera. Subido en mi esbelta -talla XXL- KTM, pongo rumbo a Milán, pero dado que paso por Monza, es de recibo hacer una visita al más famoso de los circuitos italianos, el Autodromo Nazionale di Monza, enclavado dentro de un gran parque en la ciudad del mismo nombre, a las afueras de Milán, al que se puede entrar pagando cinco euros, y treinta y cinco más si quieres darte una vuelta. ¿Adivináis quién se metió en el la pista a lomos de una KTM cargada hasta la bandera? ¡Acertaste! Curva Ascari, primera variante, Serraglio, Parabólica... Aquí se respira velocidad y competición por todos lados. Jarno Saarinen y Renzo Passolini perdieron la vida en esta pista en mayo del '73 en uno de los más trágicos accidentes ocurridos en este circuito. Aún se les recuerda. Otra vez los pelillos de punta.Sigamos.
Milán, capital de la Lombardia y segunda ciudad en importancia de Italia, es una de esas grandes urbes que sin ser la más bonita del país, tiene uno de los monumentos más importantes del mundo, el famoso Duomo (catedral), una de las joyas más grandes del gótico que existen, con unas espectaculares vidrieras y magníficos lienzos en su interior. En la misma plaza del Duomo se encuentran las galerías Vittorio Emanuelle, donde te puedes gastar hasta el sueldo de tus futuros bisnietos en las alucinantes tiendas que las grandes firmas tienen en su interior. Sólo para carteras bien engrasadas. Claro que, como uno no iba a ser menos, me pedí una botellita de agüita con gas en una cafetería y me marché más chulo que un pato con ligas.
"La Madonnina"
Cuando llegué a Alessandria era un miércoles, y dado que la 61ª Concentración de la Madonnina de Centauri, que como muchos ya sabéis es la patrona de los motoristas, comenzaba el viernes, esto me permitió conocer un poco mejor esta preciosa región enclavada en la "Pianura Padana" (valle del Po).
Aquí me encontré de nuevo con mis amigos y compañeros de motoclub -me habían "abandonado" bajando del Stelvio-. Con Grazia como cicerone, visité las poblaciones de
Acqui Terme, con sus famosas termas romanas; Marengo, donde Napoleón barrió a las tropas austriacas en esta famosa batalla librada en 1800; Spinetta, Casale Monferrato con su maravilloso castillo, Tortona... lo que corrobora que la península apenina, la abordes por donde la abordes, es un mundo toda ella.
Las suaves colinas del Monferrato encierran unos paisajes campestres magníficos mientras se aproximan los Apeninos Ligures, con unas carreteras que hacen las delicias de cualquier quemadillo que se precie, a bordo de una superbike o de una KTM 990 Adventure S, ya sin las maletas, claro. Deliciosas las especialidades culinarias de la zona, con los "agnolotti", el pollo a la Marengo o la farinata como ejemplos de su gastronomía, todo ello regado con los estupendos caldos de la zona como el Barbera o el Cortese de las colinas de Tortona.
Con esta forma tan "desagradable" de pasar el tiempo, llegó el viernes, y con él la concentración Internacional Madonnina dei Centauri. También llegaron mis compañeros y amigos de la Sección Española de Centauros: Miguelón y Mª José, Carolo y Paloma, Jaime e Isabel, Mercedes y Juan Antonio "Los Africanos" (Ceuta), José Manuel, así como nuestra primera Dama Centauro española de este año, Fermina.
Alessandria empezó a llenarse de moteros de toda Italia y Europa. Sin duda el momento más emotivo de todo motero una vez llega a cualquier concentración, el de reencuentro con otros muchos amigos de anteriores ediciones y con los de otras secciones nacionales.
Vuelta turística por la región el sábado, con degustaciones gastronómicas, claro, y ya por la tarde, recepción en el Ayuntamiento de Alessandria a las diferentes secciones internacionales de "Madonna dei Centauri", y el clásico intercambio de recuerdos con las autoridades locales, encabezadas por Mara Scagni, alcaldesa de la ciudad y motera de corazón, acompañado por Gigi Busetti, nuestro presidente internacional.
El siguiente acto oficial tiene lugar en Castellazo Bormida, población cercana en donde se encuentra la Iglesia con la Madonnina de los Centauros y la impresionante capilla dedicada a los Centauros, en la que se exponen los exvotos a la Madonna, con fotos y recuerdos pertenecientes a moteros como tú y como yo, que amaron la moto y que ya no están entre nosotros.
El domingo se puede considerar el día más importante de "Madonnina", que es cuando se nombra Centauro a un miembro de cada
sección internacional. Éste entra en la iglesia con su moto acompañado de una madrina, como he comentado, la sección española representada por una mujer por primera vez, Fermina. El desfile posterior por las calles de la ciudad termina pasando delante de la tribuna de autoridades, donde todas las fuerzas vivas del municipio saludan a las secciones, que desfilan ante ellos con su Centauro como abanderado. La sección española recibió una calurosa ovación, sin duda recordando los buenos momentos vividos con ocasión de la celebración esta primavera en Murcia de la concentración de la Madonnina "nacional".
Marcelo "Barry" Barrilero Blanco
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